Les quiero presentar a otro miembro de la familia gatuna, el Chiki. Aunque no somos muy amigos, él me deja que lo moleste de vez en cuando. Y a veces jugamos un ratito.
Él es muy parecido a su mamá, por su carácter ya que es muy tímido y nunca lo he escuchado maullar, aunque mi mamita humana me dice que antes era muy juguetón e inquieto, creo que como ya está cerca de cumplir tres años (su cumple es el 25 de diciembre) ya se debe sentir mayor para andar jugando conmigo. A vece se pone muy serio y pareciera que está molesto, pero no, su cara es así.
Cuando le pregunté a mi mamita porqué lo llamó el Chiki, ella me sacó el albúm de fotos de los michos de la casa y me enseñó esta foto...
Ya se imaginan cuál de los dos es el Chiki, además me contó que fue el último en nacer de su camada y el más pequeñito. No tenía fuerza para tomar su leche por lo que se puso muy malito, estuvo a punto de morir. Entonces mi mamita aconsejada por su amiga Melina, le empezó a dar leche y le puso cerca una lámpara para que le diera calor. Así con mucho esfuerzo y cariño, logró sobrevivir y convertirse en el hermoso y serio gato que es ahora.
Ay!!! cuánto cariño nos tiene mi mamita.















Con Paky y Chiky siempre hacemos competencia de quien sube más rápido, venimos corriendo desde el patio, pasamos por la cocina, luego cruzamos el comedor y la sala, la oficina de mis papis y entramos como balas al dormitorio, trepamos hasta lo más alto que podemos, luego nos tiramos al piso y salimos corriendo nuevamente hasta el patio para volver hacer el recorrido.
Cuando ya hemos subido varias veces, tomamos un descanso y sin querer a veces nos dormimos, pero sólo un ratito.
Ninguno me gana en rapidez al subir hasta el techo, aunque siempre dejo que el Paky se quede allá arriba, a él le gusta y m mamita me cuenta de que antes de que yo llegara solo el Paky subía ahí.






